top of page
Publicar: Blog2_Post

Urgencia de Conversión ante los Signos de los Tiempos

  • padremauriciofsic
  • 14 mar 2022
  • 4 Min. de lectura


No podemos pedir a Dios que nos libre del azote de la guerra, sin antes pedir la Conversión de los pecadores, y eso nos incluye a nosotros mismos, no solamente a quienes maquinan con las armas entre Naciones. Sin duda, y examinando los signos de estos Tiempos, podemos decir que la Humanidad esta a la puerta de una intensa purificación necesaria, que sea cimbrada desde sus cimientos a causa de las iniquidades que ya desbordan la copa de Dios


Queremos satisfacer nuestra ya de porsi dormida conciencia, en el pensamiento de que Dios es solamente misericordioso, alejando de él, la Divina Justicia y se nos olvida que siendo Misericordioso, también es remunerador, es decir, premia a los Buenos y castiga a los malos, ello, en tanto no se convierten, antes bien, se obstinan pertinazmente en su pecado. Y hoy vemos que la Iglesia y el mundo, pretenden ver solo un Dios dulzón y sentimentalista en el mejor de los panoramas, cuanto vemos que no solo la humanidad se aleja de él, sino que lo reniega, injuria y se eleja de él, como los sanos del leproso.


Quieren hacer a Dios y a su Nombre, complice de su pecado bajo la bandera del liberalismo y el libertinaje. Bajo el pensamiento concubino y prostituto que somos libres incluso de madecir su Divinidad sin ver consecuencias y si las vemos, callamos nuestra conciencia con el pensamiento de la naturalidad de los ciclos de la creación, como si no existiera un Creador y una Mano que le ha dado leyes y ciclos, y que la misma Creación gime contra nosotros con un grito de venganza. Se nos nubla el conocimiento espiritual y el discenimiento del Espíritu Santo que inspiro a los Profetas y que aún en medio del caos sigue suscitando voces en medio del decierto y de las arenas movedizas del mundo.


Y ciertamente, como lo afirma el Evangelio, Ninive se levantará contra esta generación, porque ellos se convirieron por la Predicación de Jonás, hicieron ayunos y penitencia, y esta generación, como en Tiempos de Noé, se esmera en comer, beber y prostituirse como si esta realidad no fuera a pasar ni cada uno de nosotros tuviera que ser llevado a Juicio. A esta generación no se le dará mayor señal que la de Jonás, porque viendo los acontecimientos del mundo, no se postrán y piden perdón.


Y a quienes lo ven y lo denuncian, no son sino flechas, como saetas las que reciben en medio de las burlas y la ridiculez, porque no alinean su pensamiento a la prostitución del pensamiento imperante y a las locuras de la razón humana que se pretende imponer como progreso y modernidad, voces que claman por el asesinato de sus propios hijos, queriendo callar incluso a la propia conciencia por medio de gritos desesperados que les hagan escucharse en medio de la decadencia y de las ruinas materiales y espirituales que dejan a su paso. Por medio de la esclavitud de las pasiones disfrazadas de amor, de la esclavitud en aras de sentirse libres de hacer y vivir como les place.


Y encima pretendemos creer que los azotes naturales y humanos no son consecuencias de nuestras mismas rebeliones. El Ser Humano será en este tiempo como la Mano de Dios sobre la Humanidad, el azote por medio del cual se reconozca que hemos pecado y que era necesario, no la mano misericordiosa, que de ello ya el Señor nos ha mostrado Tiempo de Gracia y Conversión, Tiempo al cual el mundo ha sido ciego para verlo y sordo para escucharlo, en su misma libertad se embriagado de sí mismo don el licor del diablo, que sabiendo que le queda poco tiempo, busca ahora la perdición de las almas, tantas como logre engañar para sí mismo y para su obra.


No podemos, los que por la Gracia Divina nos damos cuenta de todo esto, callar como perros mudos, sino gritar con voz enérgica y exhortar mientras la Providencia Divina aún nos da tiempo, insistir a la conversión. Ya Dios nos ha permitido el azote de la enfermedad, de la desolación y de la muerte, y parece que el mundo sigue sin comprender, en lugar de volverse con humildad, se empeña en caminar altivamente con soberbia, caminando hacia su propia fosa. Ahora, el azote que perece inminente de la Guerra, y el mundo sigue adelante su plan macabro de muerte de inocentes. Sangre que se ha derramado sin culpa alguna y que llega a la puerta del Trono de Dios, clamando venganza y orden.


Naciones serán aniquiladas, más sangre será derramada, parecerá que el Nombre de Dios habrá muerto superficialmente, solo reinará el horror, el desorden y la desolación. Dios esta por abandonar a la Humanidad enteramente a sí misma, al menos en una apariencia palpable para quienes ya no tienen la visión sobrenatural, porque cayeron de las alturas. Pero para quienes se mantengan fieles y firmes con la Fe de María y la fortaleza de los Mártires, guardarán la esperanza en el Triunfo de Dios y del Corazón de Jesús y verán como la Divina Providencia los sostiene. Quienes sean llamados en medio de la Tribulación por la que debemos atravesar, encontrarán su justificación en la Perseverancia, en la Gracia y en los Sacramentos que no les faltarán en recompensa.


Postremos el corazón delante del Santísimo Sacramento, con el Rosario en las manos como se desgrana el trigo para el Sacrificio. Y con la mirada en la Cruz del Señor que es el signo de los vencedores en Dios. Ese signo de la Cruz que es necedad para los incredulos y terror para los poseídos que se sienten los vencedores y dueños de la actualidad, donde el infierno tiene su hora, pero donde el Día sin ocaso será de Cristo.



Rvdo. P. Mauricio P. Solís

+ No Romano +



Mexicali, B.C., a 14 de marzo de 2022.

 
 
 

Comentarios


  • Twitter

©2021 por Escritor En El Espíritu. Creada con Wix.com

bottom of page